Una expedición en busca de los restos de un avión en el Ártico


Una expedición de diez hombres dirigida por la Marina noruega, que incluye dos barcos y los últimos avances tecnológicos, parte mañana al archipiélago ártico de Svalbard en busca de los restos del avión en el que desapareció hace 81 años Roald Amundsen, el mítico explorador polar noruego.

Un Latham 47 fotografiado en Francia en 1927

Un Latham 47 fotografiado en Francia en 1927

Amundsen, el primero en alcanzar el Polo Sur y surcar el Paso del Noroeste, partió el 18 de junio de 1928 de Tromsø rumbo a Svalbard en el hidroavión francés Latham 47, con un equipo de cinco personas, para rescatar al italiano Umberto Nobile, desaparecido en el Ártico tras volar con una expedición en dirigible.

Pero el Latham 47 se perdió en algún lugar de las Svalbard y ni el avión ni los cuerpos de sus ocupantes fueron encontrados, aunque un tanque de combustible y un flotador aparecieron días después en las costas del norte de Noruega.

La Marina noruega, que ya fracasó en un intento similar en 2004, ha armado ahora una expedición en la que también colaboran el Museo de Aviación noruego, una empresa de tecnología marítima y un canal de televisión alemán que rodará un documental sobre el proyecto.

La expedición, que saldrá de Tromsø y durará de 10 días, contará con dos barcos cedidos por la Marina, el Harstadt y el Tyr.

Desde el Tyr se controlará la principal arma en la búsqueda, el Hugin 1000, un robot submarino capaz de cartografiar con detalle el fondo del mar y que goza de una autonomía de 18 horas diarias.

En el caso de que el robot, dotado con un sonar, encuentre algo, se recurrirá al Scorpion 21, otro robot sumergible dotado con cuatro cámaras de alta definición para registrar cualquier tipo de objeto.

La búsqueda se concentrará en un área de unas 45 millas cuadradas en el mar de Barents y con una profundidad media de 400 metros al noroeste de la Isla del Oslo, que forma parte del archipiélago de Svalbard, y donde se cree que pueden estar los restos del Latham 47.

Un remolcador avistó en esa zona en 1933 un objeto similar al motor de un avión, atribuido al Latham 47, y aunque éste no pudo ser recuperado, la posición quedó marcada en los mapas.

“Somos escépticos sobre lo que podemos encontrar de la estructura del avión, que era de madera, pero creemos que pueden aparecer los motores, que son fáciles de identificar”, ha afirmado el comandante Frode Løseth, uno de los miembros de la expedición.

La confianza en el éxito del proyecto, que será conducido como una operación militar, descansa sobre todo en las posibilidades que otorga la nueva tecnología para conocer el destino final de uno de los más grandes aventureros polares de todos los tiempos.

Nacido en la localidad de Borge, en el sur de Noruega, en 1872, Amundsen comenzó estudiando medicina, pero a los 21 años lo dejó para hacerse marinero con el fin de conseguir su sueño: convertirse en explorador polar a imagen de su compatriota Fridtjof Nansen.

A lo largo de cuatro décadas, marcadas por los problemas financieros, Amundsen se forjó una leyenda, sobre todo a partir de encabezar en 1911 la primera expedición que llegó al Polo Sur, ganando la partida al británico Robert Scott.

Entre sus logros, compartidos con el también noruego Oscar Wisting, figura además haber sido el primer hombre en alcanzar ambos polos (1926), en una expedición a bordo del dirigible Norge de la que formaba parte el ingeniero italiano Umberto Nobile.

Enfrentamientos personales entre Amundsen y Nobile sobre a quién correspondían los honores del éxito hicieron que el italiano decidiera dirigir otra nueva expedición al año siguiente, que logró llegar al Polo Norte pero que se perdió en el regreso.

Pese a la rivalidad con Nobile, aceptó la invitación a integrar el equipo de rescate del italiano, al que encontró sin embargo un aeroplano sueco, mientras Amundsen y el resto de ocupantes del Latham 47 se perdieron en algún lugar de las Svalbard.

Ocho décadas después la expedición que partirá mañana de Tromsø tratará de resolver una cuestión que Løseth ha calificado de “interés nacional” y de “uno de los últimos misterios vigentes en la historia polar”.

Fuente: Anxo Lamela / EFE

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~ por Claudio García en 24 agosto, 2009.

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